I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{20 agosto 2009}   Relato de iniciación.

Yo no sabía nada de serafines, no sabía absolutamente nada de las presencias en el cielo. Sólo conocía que un día, y vaya saber por qué pecado, quizás sea el orgullo, Él los obligaba a descender, pero desconocía, además…que pudiera encontrarme con uno, como los de los libros.
Y así, las alas se le secaron, y llegó hasta mí, coronado de las miradas sorprendidas, yo lo recuerdo, sólo le faltaban los rizos. Mares de tristeza y tormento asomábanse al mirarlo, ¿pero quién podía creerlo manchado de realidad cuando su sonrisa denota una supuesta felicidad imposible a ojos tan ingenuos? Quién sabe.
Y yo, lo miraba de lejos, cuando nos lo presentaron…tenía tanto miedo, su risa era tan peculiar como engañosa, quisiera afirmar que a mis ojos de niña, y podría decir que ya no tanto…era un príncipe de cuento, de los que nunca me molesté en creer.
Y así fue, me enamoré de todo cuanto decía, ¡hábrase visto semejante ilusión! Tan grande era, que sólo bastaba una mirada para alimentarla. Cuando pasaba cerca de alguna chica, se oía la risa atontada de ella. Él, triunfante, se alejaba, tentándolas con sólo acercárseles.
Mi respiración se perdía con un absurdo roce de sus pupilas a mi imagen, el sólo sentirlo era suficiente. Que su boca, pronunciase mi nombre…era casi un milagro, que me complacía demasiado en oír, pero que en raras ocasiones donde necesitaba de mí, y no para corresponderme, sonaba.
Hasta que, como es natural, decidí que lo quería para mí,quise atravesar la barrera infranqueable del saludo y nada más. Nada me advirtieron los ojos brillosos y resignados de las demás, nada el cuchicheo entre él y los amigos que tenía. Esperé a que quedara solo.
Mis palabras, tímidas no tenían la intención de ser un juguete del viento , sino una verdadera declaración de amor que al final se estrelló en la nada. Estaba tan acostumbrado a que le admirasen…pero el problema recién empezó ahí, yo no sabía de limitaciones y creí en que una parte de él, aunque se rehusase a besarme en juegos, aunque no hubiera aceptado mis ofrecimientos simples de cariño, creí que era por la eterna guerra y diferenciación de nenas-varones que sucedía en aquella edad.
Sin embargo, pronto descubrí que me odiaba, por no haber notado sus alas rotas, eso me sorprendió demasiado. Yo había intentado ser buena con él. Estaba literalmente tomando mi corazón y arrojándolo a la basura. Había tocado sus llagas sin quererlo. Mi quimera, mi sueño, había muerto.

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http://kathyconectadosconelalma.blogspot.com/ says:

Marii, muy lindo blog tienes, además que escribes poesías.Te visito porque has dejado un comentario en mi blog que era para Anaan, así que llegue de casualidad y me encantó lo que he leído. Un abrazo desde Chile y bendiciones, besitos.



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