I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{27 abril 2009}   Límite

Se descubría tras una ventana, la figura sentada, quieta, desesperada del escritor. Los cabellos rubios que aprisionaban sus dedos, contra la frente. La expresión nerviosa, como si tanto silencio le callase las ideas.
Después de todo lo que había pasado, incluso la discusión con  su esposa, y sobre todo, con esa parte de sí mismo que verdaderamente no quería hacerlo, había alquilado esta casita modesta para escribir el libro. Quizás fuera el último, si todo salía bien. O si todo fracasaba. No podía darse el lujo de seguir con esta profesión por placer, todo respondía a su situación económica en este preciso instante y es por eso que le era tan dificultoso pensar, el bullicio estaba dándole vueltas en la cabeza.
La sien le dolía como si en tanto esfuerzo no pudiese siquera oír ni un solo pensamiento propio. Y la pantalla, la maldita pantalla seguía sin tener una palabra por lo menos.
Los dedos hervían del deseo de descargarse sobre aquellas teclas, contar historias fascinantes, improbables, y sin embargo creíbles. Sólo un miserable punto negro persistía en su afán de contrastar esa inquietante, insoportable inmensidad blanca. Suspiró resignado y con furia.
Recordó todos sus viajes en su época de gloria, recordó...no podía recordar más de eso. Supo que el dolor le había dado todas esas frases y a pesar de ello no podía canalizar esa sensación ahora. Más que sufrimiento lo suyo podría decirse pánico, una anulación completa. Empezó a debatirse sin saber por qué. Todo le pareció mudo y triste, pero él estaba seguro de querer el silencio, lo amaba por sobre todas las cosas...porque siempre le había parecido ese lado oculto del que creía estar tan alejado, como reservado a lo divino.
El silencio de su esposa cuadno el le propuso casarse, porque los sonidos no eran suficientes, era necesario embargar esa alegría de silencio. El de los miedos.El silencio de las veces que rezó. Porque en el silencio está Dios. En el silencio está la Fe, las sensaciones y todo lo que no comprendemos, por eso está el Amor mismo, la Muerte, el Universo en sí mismo, comprimido en algo tan sublime y quebrantable como el silencio. “Tan frágil es la Vida”, pensó.
Era hora de imbuir un significado a todo ese silencio. Entonces en sus ojos ardió la luz del Sol, mostrándolos marrones y brillantes…destruyendo la impotencia y el silencio, para volver a crearlo a propia voluntad y empaparlo de símbolos…empezó a escribir.

Ahí el silencio cobró vida

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eduard says:

Salud Linuxera, el texto realmente está muy bien.
-Los dedos hervían del deseo de descargarse sobre aquellas teclas.
Cuanto de todo hay aquí, silencios y vidas.

Cuídate mucho y asómate por mi ventana cuando quieras.

Chalatto Sincura



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