I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{7 marzo 2009}   Sombra

Recuerdo cuando desesperadamente me negaba a creer que mi sombra me perseguía. Era tan fastidioso verla seguir mis pasos uno a uno, meticulosamente. Eso hizo que decidiera abandonarla. Es así como corría incansable, día tras día. No podía notar que era inútil. Sólo bastaba apagar la luz para que no me acechara más. Pero así la oscuridad, que era su madre, me cubría, y anidaba en mi cabeza.

Me veían con aquella actitud irracional, quizá fuera la única persona que no quería ese espejo opuesto, esa proyección de mí que desaparecía de a ratos y más estaba conmigo cuando deseaba que ya no existiera. Pensaba, que todo esto tenía que ser una locura. Un sueño. Es decir, ¿de qué otra forma iba a ser? ¿por qué ella permanecería junto a mí en silencio, en una especie de obsesión? A veces se alargaba y parecía querer despedirse, pero tan pronto como estaba a punto de suspirar para manifestar mi alivio, la veía regresar. Era tal vez una maldición, ¿qué podía yo tener de interesante para aquel fantasma sigiloso? Tenía la libertad y el regocijo de espiarme. Quizá fue más que nada una reacción paranoica, que no tenía explicación. Ni siquiera me molesté en recurrir a alguien que pudiera analizar mi situación. No era necesario, ni mucho menos. Lo entendía perfectamente.

Por más que no la soportaba, tuve que convivir con ella y como no podía responderme, no causaba satisfacción alguna en mí el mascullar palabas entre dientes, expresándole mi cansancio (podría mejor haber dicho hartazgo). Acababa luego de esto muy frustrada, yo sabía que ella me observaba, y era decepcionante pensar que era una cadena lo que me tenía ligada a… este sometimiento que ya no podía aguantar. De cuando en cuando, humildemente parecía arrastrarse hacía mí, como buscando alguna palabra compasiva, pero ella no sabía que yo lo había perdido todo hace mucho tiempo.

Apenas podía otorgarle el placer de que escuchase mi voz cada vez que alguien se me acercaba. Me había vuelto irreflexiva, encerrada en quién sabe qué cosas hasta para algunos rincones de mi alma y lo había perdido todo hace mucho tiempo. Aunque ella era mi compañera (si es que así puedo llamarla después de todo lo que la he rechazado) parecía ignorar mi remota y eterna soledad.

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Edu says:

Esa amiga incansable que siempre está con nosotros, oculta a veces, pero siempre presente.
Siempre la he necesitado, me recuerda que estoy vivo, que aún al final hay alguien que me observa, aún cuando nadie más lo desea, cuento aún con esa parte oscura de mi ser, con mi sombra, que en las noches apenas alumbradas por faroles, siente más valor de mostrarse y hacerme recordar que siempre ha estado conmigo a pesar de todo..

Gran post, muy buenos escritos.



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