I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{3 enero 2009}   About the muses (retrato)

Yo recuerdo esa actitud casi infantil, casi animada, casi risueña…mejor diría, casi picaresca, casi llegó a desvivirme, pero sé que logró desacomodarme las ideas y bueno, otras cosas también.
La sonrisa como hecha a mano y estampada, contagiosa, tentadora o las oportunidades simuladas en que fingía sorprendido de mi actitud tan divino tesoro…los ojos con algo de tristes que no conocía yo hasta entonces, la luz que emanaban pronto se me volvió tan necesaria.
La piel blanquecina, la voz ya algo grave, tan audaz y tímida al mismo tiempo, con esa calma que echó raíces en mi memoria.
Con el paso del tiempo, admiré además sus pupilas brillantes y nuevas, los reflejos de luz entre el color y la forma de su mirada… y cada gesto, tan…rídiculamente archivado, observado por mí con la mayor atención.
También, su risa roja y radiante como los ocasos, tan espontánea en algunos momentos que no disimulaba la broma, la suspicacia con que esperaba hacerme enojar para luego soltarla como cascada de pájaros salvajes a su indomable diversión.
Y entre los olores del invierno, como el perfume del frío que nunca se me ausentaba, también estaba escondido y apenas descubierto, el calor de sus brazos.
Conocí además el sonido de sus silencios y la música de sus ausencias, que jamás quise volver a oír, era tan desgarrador a mi alma…tan conocido y sin embargo, ya no lo quería conmigo, ya no lo quería más.
Entonces empezó todo aquello, descubrí su distracción, su inocencia aparente, que fue de lo más enloquecedora para mí.Sin embargo, tomé en mis manos cada defecto, para dejarlo a un lado, para saberlo y no contarlo en una lista.
El tiempo pasó y yo seguía desesperada intentando comprender todo esto.
Salí hacia la puerta, sabiendo aquel secreto que quizás no debí develarle y deshojándolo sin sutileza por culpa de los nervios, como triturando hojas de papel…sentí como la vida se me detenía en ese único instante y el corazón se me salía a golpes del pecho.Así reducida, conseguí su posición compasiva, pero no era lo que buscaba.
Ah, recuerdos que duelen en lo más hondo…y que quisiera no fueran nada…se marcan en que me haces tanta falta.

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