I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{4 octubre 2008}   Ya no soy yo

Tengo muchas cosas que decirte.Las que quieras.Sólo me importa una.Tengo sólo una forma de recordarte y es soñarte, es también la única forma de hacerte mío aunque no sea verdad jamás,y tus caricias no pueda sentirlas al despertar.
Tengo sólo una forma de sentirme dichosa e insegura de mí, pero segura de que sabes quererme y es esperar que descubras lo que mis ojos te dicen cada segundo de tu presencia y es mirarte así, tan singularmente como lo hago.
Una sola manera de dejar de ver la vida sin color y la monotonía en cada segundo de un devastador silencio, que en lugar de serenarme, me angustia.
Una sola manera y muchas que no servirían, de dejar de pensar en todo esto. Pero lo peor es que ese solo mecanismo en muchos, es tan ineficaz como los anteriores.
Nada hace efecto. Ni el tiempo. Yo te espero y por dentro…dejo de existir…
Tengo tantas ganas de no añorarte en este instante donde sé que lo más probable es que ni siquiera pienses en mí.
Tengo tantas ansias por volver a abrazarte como no lo hago desde hace tiempo ya, de expresarte todo lo que te quiero.
Qué suerte la mía, fijarme en ti justo en el momento, en que nada más miras que no vuelvan a defraudarte y hacerte pedazos.
Maldita suerte que no me hace ver lo que deseas realmente, malintencionado juego de mi mente…cadena irrompible de mi propia cabeza. Infortunado destino el mío que quiero mostrarte todo lo que escondo y no puedo, y pareciera que no debo.
Me he hartado de mis ideas, de buscarte si sé que no vendrás, me he cansado de las mentiras que creo para consolarme de que no estoy tan mal en verdad, me he agotado de poemas sin final, cuya raíz llego a comprender tan bien sin poder quitar. Y cuando pienso, es suficiente, al borde del llanto me encuentro…saco fuerza de mis flaquezas para continuar con mi obstinada obesión. El martirio que me hace feliz.
Y todavía no he terminado de torturarme, veo tu mirada y se desliza una lágrima por mi rostro. Eres tú, lo sé. Es tu condenado recuerdo el que viene a molestarme, aunque suene a cuento de hadas. Ya he dejado hace tiempo de creer en el final feliz donde el príncipe azul encuentra a su princesa.
Me he resignado a tenerte de huésped en mi cabeza, sin embargo, a veces, no resisto más e intento echar las imágenes y los olvidos por la ventana, extirpar la espina que llevo profundamente clavada en mi pecho y que poco a poco me quita la vida. Nadie viene a salvarme. Tu dulzura quebranta mis promesas en cuanto te apareces por ahí como por casualidad. Si algo debo admitir es que…he cambiado demasiado desde que te cruzaste en mi camino, ya no me reconozco. Me asustan las cosas que pienso, me atemoriza todo eso que antes no concebía, esa desesperación tan honda por quererte y nada más, como si nadie más existiese en este mundo, como si no hubiera preocupación alguna. Ya no soy yo.
A veces pienso: ¡Qué mala pasada me juega ella! La soledad hace conmigo lo que quiere y me manipula, me obliga a desear que estuvieras aquí, me obliga a tener que esperar como si los segundos ya no pasaran más.

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