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{24 agosto 2008}   8 formas de enloquecer a un diseñador

1. Microsoft Office. Cuando tengas que enviarle a un diseñador un documento ¡envíaselo como un archivo de Office!, si es versión de PC, ¡mucho mejor! Si son fotos, asegúrate de que sean tomadas en jpg a 72 dpi con una cámara chafa e incorpóralas a un documento de Word o Powerpoint. Cuando él te pida que se las reenvies a mayor resolución, házlo sólo al 50% y olvida añadirlas en el correo.

2. Fuentes. Si el diseñador sugiere Helvetica como fuente, tú pide Arial. Si él escoge Arial, pídele Comic Sans, y si él escoge Comics Sans, es que ya está medio loco, así que ya tienes medio camino recorrido.

3. Más es Mejor. Supongamos que quieres el diseño para un boletín. Los diseñadores siempre quieren dejar espacios blancos en todo, amplios márgenes y holgado interlineaje de textos, según ellos para facilitar la lectura y hacerlo más “pro”. Pero mienten, lo que quieren es agrandar el documento y meterle más páginas para encarecer la impresión, y lo hacen porque te odian.

Así que asegúrate de ajustar los márgenes y poner una letra muy pero muy pequeña. Y sugiere usar muchas fuentes (si pides Comic Sans, Arial o Sand es mucho mejor). Dile que use imágenes de catálogo (clipart) y muchas fotos (recuerda el primer punto cuando se las envíes). Si trata de defenderse, no lo permitas, el cliente siempre tiene la razón.

4. Logos. Si tienes que enviarle un logo específico al diseñador, asegúrate de enviárselo en formato jpg o gif a muy baja resolución (ya sabes cómo). Pero si eso no es suficiente para desestabilizar sus neuronas, lo mejor sera enviárselo sobre un fondo muy dificil de recortar. Evita los fondos en blanco y negro, son maestros del photoshop. Cuando ya hayan trabajado bastante sobre ese logo de mapa de bits, pídele que lo agrande.

Si requieres que te diseñen un logo, dales tus propuestas en una servilleta. O aún mejor, pídele a tu hijo de 9 años que lo dibuje. Algo rápido, puesto que la mayoría de los diseñadores nunca entienden lo que deseas, después podrás pedirles que lo cambien. Nunca aceptes el primer logo, ni el noveno: házlos trabajar, poner colores, fuentes y clipart. Pide una foto en el logo. Plecas. Degradados. Comic Sans. Y cuando por fin llegue al décimo intento, dile que te había gustado su segunda propuesta.

5. Escoge tus palabras. Cuando describas lo que quieres de un diseño usa términos ambiguos que no den idea de nada. Algo así como: “Musicalízalo un poco” o “¿Puedes hacerlo más Internetoso?”, o “Quiero un diseño bo-ni-to” o “Quiero unos bueeeenos gráficos, ya sabes, de esos que te hacen decir: ¡Ah qué chidos gráficos!”, y cosas por el estilo. No te sientas mal, sabes que tienes razón, es tu deber.

6. Colores. La mejor manera de escoger los colores (porque no te gustaría que un diseñador lo haga), es escribir colores en pedacitos de papel y sacarlos de un sombrero. El diseñador sugerirá usar 2 o 3 a lo sumo, pero no. Escoge los que tú quieras, y asegúrate de hacerlo frente a él, mientras cantas.

7. Fechas de entrega. Cuando te toque aprobar el diseño, tómate tu tiempo, no hay prisa. Tómate dos días, seis, tanto como te deje el espacio del proyecto. Regresa con el diseñador y dale más correciones y cambios de lo que el tiempo le permite. Es su responsabilidad, ¿No?.

8. Acábalo. Una vez que hayas terminado tu lista con la víctima, como parte de la naturaleza humana (aunque no se sabe que realmente sean humanos) aparecen inseguridades. Si las tiene, significa que no puede satisfacer tus necesidades y por tanto debe abandonar toda esperanza de ganar argumentos y deberá hacer todo lo que le indiques, sin cuestionar. ¿Te gusta el morado?… pues morado será, ¿Seis fuentes?, ¡Seguro!

Cuando llegues a este punto, habrás ganado, pero no olvides el objetivo principal: debe renunciar a este negocio. Alista el golpe final: Cuando tomes las últimas decisiones de color, formas y fuentes, dile que te decepciona su falta de iniciativa. Reclámale que a final de cuentas el es el diseñador y se supone que el debía ser el experto y creativo para este trabajo, no tú y que esperabas mucha más capacidad y consejos de su parte.

Dile que ya has tenido bastante con su falta de creatividad y que prefieres tomar tu mismo las decisiones editoriales en lugar de tener que pagarle por sus “servicios”. ¡Y listo! ¡Tendrás al diseñador sometido por completo en un abrir y cerrar de ojos!

Publicado por Gonzalo Matamala Sepulveda en http://disenopapaya.blogspot.com/2008/08/8-formas-de-enloquecer-un-diseador.html

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