I'm a poet, I'm a fighter, I'm a preacher ♫











{16 junio 2008}   Que te quiero

Te quiero. Y escribo esta carta sin sentido. Sabiendo que no vas a verla. Porque no quiero. Simplemente no lo deseo. Algo en mi interior reprime la expresión de mi angustia para que la percibas.

Es extraño. Repito mis pasos sobre la nada. Y te encuentro. Eco distante de mis sueños, yo intento alcanzar tu mano. Y ahí estás despidiéndote. Esta carta es un producto de la sinrazón. Un presentimiento me dice que debo desecharla.

Si de todos modos, ya estás lejos… nada va a hacer que te acerques. Quizás ese fue mi error. Yo no debí esperar.

“¡Pero, arráncame el alma de una vez!”, pensé. “Házme pedazos. Dime que no me quieres. Destrózame rápido.” , desesperé y elaboré sin meditarlo. Qué ibas a pensarlo, qué ibas siquiera a concebir tal idea.

“¿Cómo pasó esto?”, ahora es mi decir recurrente. Y me respondo. “Lo quisiste. Sabías bien. Sabías bien”. ¿Saber qué?

Esa muchacha que apenas te conocía, te regalaba sonrisas a millares y tímidamente esbozaba el gesto de alzar los ojos… no quería perderse en los tuyos. Cada beso recibido le animaba el corazón. Y dormía en un castillo de aire, dormía en una ilusión. Cada abrazo era una caricia que le endulzaba el alma tan intensamente, que no sabes cómo los esperaba.
A veces, la vergüenza podía con ella y le ordenaba marcharse… tanto miedo le daba. Tanto le fascinaba encontrarse en esa situación, que cada vez más impaciente se mostraba. Y la mirada se le iluminaba como si centellares de estrellas se le reflejasen en las pupilas.

Cuanto más te aproximabas a ella, temía que escuches los latidos de su corazón… de tan alocado que parecía galopar. Y ¡ay!, detenías sin saberlo su respiración, cuando estabas frente a frente, casi sin distancia y en silencio, acariciándole dulcemente los hombros.

También eras la fuente de sus interminables suspiros y fantasías en poemas. Eras todo cuanto ella quería ver. Sólo para sentirse mejor. Sentir que no estaba sola, sino que una dicha inmensa podía invadirle el ser entero, sólo con tu presencia.

Pero ahora, eres recuerdo permanente, eres musa. Eres risa incontenible. Eres pena y alegría. Eres lágrima. Eres causa de mis desvaríos. Eres motivo de mi felicidad. Porque sólo puedo ser feliz si sé que puedo quererte y procurar aliviar tu dolor, tu tristeza…

Simplemente quiero que entiendas que te quiero. Que te quiero.

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