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María

29 Noviembre 2009 Mariii Deja un comentario
Puede que triste
llores sobre la piedra,
la perla.
La tumba
de tu felicidad.
Ella es el fantasma
del Cauca,
pálida y apasionada
como ninguna.
Su nombre estremece
tus angustias reprimidas.
Entonces comienzas a sentir
como tu anhelo ferviente
vuelve a latir.
Quieres regresarle la vida
¡en un instante de delirio!
Y el frío te azota las sienes
la duda te vuelve a ver.
Ya es tu vieja amiga.
Al amor de un sueño
que viviste sin cumplir
recurres de nuevo.
Y fugaz un rayo negro
que resalta entre las nubes
te devuelve a la realidad.
Es la tijera de tus recuerdos
el cuervo oscuro.
¿Si hubieras llegado
a besarla?
¿Quién sabe
el poder del fuego
de dos almas eternas?
Te consumen los desvelos
te acarician en las noches.
Oyes su voz, que no volverá.
Te adosaste su nombre,
a las entrañas
de tu dolor.
Pura y risueña
irreal, dulce
abandonada fatalmente
a tu voluntad.
Así la evocas.
Maldices la hora
en que tuviste que irte.
Ahora esta espera
no tiene recompensa.
Basado en el libro homónimo de Jorge Isaacs.

Vuelvo a Tierra. Ya disponible :)

7 Octubre 2009 Mariii 1 Comentario

Libro en PDF.
Después de tanto tiempo :D

Bueno ahora va a estar disponible en la sidebar del blog para lectura desde Scribd y descargara para usuarios de Scribd y OpenID. Pronto lo subiré a mi server para permitirlo descargar a todos.

TE GANÉ, TUÍ…JAJAJA

Del Amor y Otros Demonios

15 Julio 2009 Mariii Deja un comentario

Ayer terminaba de leer “Del Amor y Otros Demonios”, de Gabriel García Márquez. Creo que lo que más me impresionó, más que la imagen de la crueldad con la que se trataba a Sierva María, la protagonista por sus costumbres africanas, consideradas “demoníacas”, más allá de la escandalosa relación entre ella y Cayetano Delaura, dada su condición de cura, más allá de todos esos condimentos sensacionalistas, propios de la barbarie, o del amarillismo latinoamericano, fue el sueño de la chica: donde ella comía un racimo de uvas, que quería pero no quiería acabar, debido que tenía miedo y sabía, que cuando terminara el racimo moriría, el racimo era la Vida.

Que me recordó a este maravilloso poema de Leopoldo Lugones

Historia de mi muerte

Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía
y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte era muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos…
Cuando de pronto te pusiste fría
y ya no me besaste…
y solté el cabo, y se me fue la vida.




Me parece que después de todo, me llevé una gran desilusión con el libro de no ser por el sueño de Sierva María, me habría aburrido por completo.

Fierro

27 Mayo 2009 Mariii Deja un comentario

Confiao en mi camino, con mejor suerte que ayer. Pronto podré salir y decir estoy vivo, de nuevo. Las letras me consumen y es todo lo que soy, mi paso apura por llegar. La impaciencia corre por las venas y el sol brilla como siempre sobre mi cabeza, tiñe el cielo a su antojo, su corona de rayos se trenza.
Y yo no pierdo un solo sonido, las aves, el campo es todo mío y él me domina. Este viaje ha de ser emocionante, por qué no recorrerlo junto a este caballo galopante, invencible…no he montao nunca en pingo tan veloz, pero siento ese lazo que nos hace inalcanzables. El viento nos pega sus huellas en la piel, la lluvia borra la visión, la hierba azota los cascos…pero no cedo ,no cedo.
Cargo mis miserias, confío en el Señor y le elevo mi plegaria, la pena es mi abrigo. El sufrimiento mi amigo atao a las carnes, pero yo todo lo supero, y nada resuelvo, sé de la vida…y aunque cansao, sostengo palabras sabias en boca para quien las quiera. No tengo prenda por la que volver, la tapera tortura mi mente como lápida eterna, llantos de niño, y la visión de una mujer que no ha de volver. Sin embargo, sin destino se puede seguir…ya lo ve usted…no me ruempo, las cuerdas no se doblegan, el canto sigue por donde voy de donde vengo, por algo mi nombre es Fierro.


Las cosas que se evocan con la simple lectura de un libro costumbrista, ¿no?

El relato, mío… Al verdadero Fierro, ese siempre será de Hernández.

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Libro de Poemas en PDF

28 Marzo 2009 Mariii 2 comentarios

Disponible para el que quiera leerlo y descargarlo.

Gracias a todos :D

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¡¡¡Gracias, Edgar!!!

Mujer

9 Febrero 2009 Mariii 1 Comentario

Si yo fuera hombre, ¡que hartazgo de luna,
De sombra y silencio me había de dar!
¡Cómo, noche a noche, sólo ambularía
Por los campos quietos y por frente al mar!
Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco,
Tenaz vagabundo que había de ser!
¡Amigo de todos los largos caminos
Que invitan a ir lejos para no volver!
Cuando así me acosan, ansias andariegas,
¡Qué pena tan honda me da ser mujer!

Juana De Ibarbourou

Casona y la verdad

3 Enero 2009 Mariii 1 Comentario

(…)

MAURICIO. -¿ Y es a aquella miseria a donde quieres volver? No lo harás.

ISABEL. - ¿Quién va a impedírmelo?

MAURICIO. -Yo.

ISABEL.-¿Tú? Escucha, ahora ya no hay maestro ni discípula; vamos a hablarnos por primera vez de igual a igual, y voy a contarte mi historia como si no fuera míapara que la veas más clara. Un día la muchacha sola fue sacada de su mundo y llevada a otro maravilloso. Todo lo que no había tenido nunca se le dio allí de repente: una familia, una casa con árboles, un amor de recién casada. Sólo se trataba, naturalmente, de representar una farsa, pero ella “no sabía medir” y se entregó dmasiado. Lo que debía ser un escenario se convirtió en su casa verdadera. Cuando decía “abuela” no era una palabra recitada, era un grito que le venía de dentro y desde lejos. Hasta cuando el falso marido la besaba le temblaban las gracias en los pulsos. Siete días duró el sueño, y aquí tienes el resultado: ahora ya sé que mi soledad va a ser más difícil y mi frío más frío. Pero son mi única verdad, y no quiero volver a soñar nunca por no tener que despertar otra vez. Pérdoname si te parezco injusta.

MAURICIO. -Solamente en una parte.¿Por qué te empeñas en en pensar que esa historia es la tuya sola? ¿No puede ser la de los dos?

ISABEL. - ¿Qué quieres decir?

MAURICIO. -Que yo también he necesitado esta casa para descubrir mi verdad. Ayer no había aprendido aún de qué color son tus ojos.¿Quieres que te diga ahora cómo son a cada hora del día, y cómo cambian de luz cuando abres la ventana y cuando miras el fuego, y cuando yo llego y cuando yo me voy ?

ISABEL.-¡Mauricio!

MAURICIO.-Siete noches te he sentido dormir a través de mi puerta. No eras mía, pero me gustaba oírte respirar bajo el mismo techo. Tu aliento se me fue haciendo costumbre, y ahora lo único que sé  es  que ya no podría vivir sin él; lo necesito junto a mí y para siempre contra mi propia almohada. En tu casa o en la mía, ¡qué importa! Cualquiera de las dos puede ser al nuestra. Elige tú.

ISABEL.-¡Mauricio! (Se echa en sus brazos).

MAURICIO.-¡Marta-Isabel! ¡Mi verdad!

(…)

Siempre he admirado la magnífica forma de Alejandro Casona de describir el amor, tan poética y verdadera. Tan realista, sin perder ese toque de magia que caracteriza sus obras.

Este pasaje aquí citado corresponde a una de sus obras de teatro más famosas “Los Árboles Mueren De Pie”, que cuenta la historia de un esposo desesperado dispuesto a inventar una farsa de la vida de su nieto, quien realmente ha devenido en criminal, para otorgarle felicidad a su mujer ya que la pena de no haber visto a Mauricio durante años la estaba matando.

Para ello recurre a la “medicina para el alma”, llevada a cabo por el Dr. Ariel, donde  luego de hablar con el director y entre un confuso escenario teatro-realidad se plasma la trama que esconde en sí la narración.

No voy a contar toda la historia aquí puesto que no tendría sentido leer el libro, en fin, se plasma al arte como la verdad, al amor mismo como la verdad, ¿no es simplemente hermoso?.
El otro mi verdad, ya no puedo vivir sin él. Es lo que le da sentido a mi vida.Lo verdadero, lo único que existe. Lo demás es irreal, está afuera. No vale. No cuenta. Entrega total.

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Dos y dos son cuatro

20 Diciembre 2008 Mariii 1 Comentario

“La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro”

Así culmina uno de los capítulos de “1984″, famosa obra de Orwell que una vez más voy a destacar en este espacio por su íncreíblemente actualidad que a veces da algo de espanto, parece que a pesar de todo no hemos podido acabar con la imposición de totalitarismos y la implantación de historia parcial.

Es algo que realmente aterra, pensémoslo detenidamente, ¿no es un atropello a la libertad imponer una ‘versión oficial’ de los hechos y considerar las narraciones imparciales de los mismos sucesos como herejía y blasfemia?

Entonces nos damos cuenta, que ante una reacción similar, estamos siendo víctimas de implantadores del pensamiento único, atontadores de la crítica, las decisiones y derechos individuales, de la opinión propia. Si carecemos de derechos individuales, ¿cómo podemos ser libres? ¿cómo podemos decir esto o aquello es “mío”? ¿o reconocer dónde empiezan los derechos de los demás?

Hay también que imponer ciertos límites, si bien somos todos habitantes de una misma nación, compartimos cultura, historia, tradiciones, religiones e idioma, no podemos decir que esto o aquello es de todos y aplicarlo como regla universal, ya que irrumpiríamos en el derecho individual, ese es uno de los pilares del fracasado socialismo científico, el confundir “individual” con “egoísmo” y “social” con “solidaridad”, “privado” con “malo” y “estatal” con “bueno”.

Y así con muchos coneceptos, podríamos seguir infinitamente, aunque no sólo es una estrategia del socialismo, sino del nazismo y de todo totaliarismo en general, un nacionalismo enfermo que con lleva resentimientos injustificados, guerra, odio, discrimanción y mucha violencia.

Es un tema importante para discutir ya que primeramente, somos ciudadanos del mundo y debemos abrirnos a él como parte que somos del mismo, somos como los engranjes de una gran máquina, que si no operan juntos, no hay producción, en este caso, progreso.
La libertad también constituye el quitarnos todo prejuicio ideológico para poder avanzar, romper las fronteraso acabermos como Babel, todos hablan pero nadie se entiende, es el precio de la reclusión, la ambición de destrucción, un “regreso” desmedido.

Hay que integrarse y pensar también en la forma en que esto afecta a las sociedades, pero también hay que tener en cuenta las libertades individuales y los derechos de cada uno, sino acabaremos en verdaderos desastres

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La vida es sueño

24 Septiembre 2008 Mariii 2 comentarios
                 Es verdad; pues reprimamos
                 esta fiera condición,
                 esta furia, esta ambición,
                 por si alguna vez soñamos;
                 y sí haremos, pues estamos
                 en mundo tan singular,
                 que el vivir sólo es soñar;
                 y la experiencia me enseña
                 que el hombre que vive, sueña
                 lo que es, hasta despertar.
                 Sueña el rey que es rey, y vive
                 con este engaño mandando,
                 disponiendo y gobernando;
                 y este aplauso, que recibe
                 prestado, en el viento escribe,
                 y en cenizas le convierte
                 la muerte, ¡desdicha fuerte!
                 ¿Que hay quien intente reinar,
                 viendo que ha de despertar
                 en el sueño de la muerte?
                 Sueña el rico en su riqueza,
                 que más cuidados le ofrece;
                 sueña el pobre que padece
                 su miseria y su pobreza;
                 sueña el que a medrar empieza,
                 sueña el que afana y pretende,
                 sueña el que agravia y ofende,
                 y en el mundo, en conclusión,
                 todos sueñan lo que son,
                 aunque ninguno lo entiende.
                 Yo sueño que estoy aquí
                 de estas prisiones cargado,
                 y soñé que en otro estado
                 más lisonjero me vi.
                 ¿Qué es la vida?  Un frenesí.
                 ¿Qué es la vida?  Una ilusión,
                 una sombra, una ficción,
                 y el mayor bien es pequeño;
                 que toda la vida es sueño,
                 y los sueños, sueños son.

Este es el monólogo de Segismundo, personaje principal de “La vida es sueño”. Hace poco lo he leído con interés ya que antes este tipo de obras no había llamado mi atención.

Y me puse a pensar en todo aquello que trata de decirnos el autor. Me pregunto si realmente soñamos lo que somos, aunque eso puede considerarse subjetivo, porque lo que somos nunca es lo que creemos que somos, siempre pasamos por alto pequeños detalles y lo hacemos todo a grandes rasgos, siempre obviamos y como dice Jaime Barylko en otras palabras, en uno de sus libros de filosofía cuyo nombre en este momento no recuerdo, nosotros armamos nuestro rompecabezas, pero al mirar atrás, nos damos cuenta que lo más importante no está donde creía
mos que estaba, sino que ha quedado en otro lugar.

Justamente, soñamos lo que somos, mientras lo que somos es parte de un todo, tomamos pequeños trozos de ese todo y lo amoldamos. Así creemos lo que somos, lo soñamos. Y todos, es que realmente no se puede tener una imagen fidedigna de sí mismo.

Hasta quizás somos locos y estamos soñando, o somos el sueño de otro y no existimos de verdad, nos creemos aquí y ahora, con la decisión, quizás no es así como lo pensamos.

Es más, me atrevería a decir que nunca es como lo pensamos, todos soñamos lo que somos y ninguno lo entiende, esto es porque nadie ha encontrado el significado de ese sueño, que es la vida, que tiene varios matices, que nos desconcierta y abruma, que nos hace felices, que
nos enloquece, no sabemos a dónde ir. Y soñamos que somos, sin ser nada realmente, soñamos para despertar en la muerte, porque la eternidad es lo que nos hace conscientes.

Lautaro contra el centauro

25 Agosto 2008 Mariii 1 Comentario

Atacó entonces Lautaro de ola en ola.
Disciplinó las sombras araucanas:
antes entró el cuchillo castellano
en pleno pecho de la masa roja.
Hoy estuvo sembrada sembrada la guerrilla
bajo todas las alas forestales,
de piedra en piedra y vado en vado,
mirando desde los copihues,
acechando bajo las rocas.
Valdivia quiso regresar.
Fue tarde.
Llegó Lautaro en traje de relámpago.
Siguió el conquistador acongojado.

Se abrió paso en las húmedas marañas
del crepúsculo astrual.
Llegó Lautaro,
en un galope negro de caballos.

La fatiga y la muerte conducían
la tropa de Valdivia en el follaje.

Se acercaban las lanzas de Lautaro.

Entre los muertos y las hojas iba
como en un túnel Pedro de Valdivia.

En las tinieblas llegaba Lautaro.

Pensó en Extremadura pedregosa,
en el dorado aceite, en la cocina,
en el jazmín dejado en ultramar.

Reconoció el aullido de Lautaro.

Las ovejas, las duras alquerías,
los muros blancos, la tarde extremeña.

Sobrevino la noche de Lautaro

Sus capitanes tambaleaban ebrios
de sangre, noche y lluvia hacia el regreso.

Palpitaban las flechas de Lautaro.

De tumbo en tumbo en la capitanía
iba retrocediendo desangrada.

Ya se tocaba el pecho de Lautaro.

Valdivia vio venir la luz, la aurora,
tal vez la vida, el mar.

Era Lautaro.

Pablo Neruda. “Antología Esencial”.

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