
Oscar Wilde
Uno de esos “librazos”. Un libro que he terminado hace poco de leer, ayer más precisamente. Y si bien me llamó mucho la atención la trama de la historia y todo aquello, este post es para hacerle lugar a una reseña del libro y por qué no a un delicado poema francés referente a la belleza de Venecia que en el libro aparecía .
Primero la reseña. Un libro altamente reflexivo y recomendable para los amantes de la ironía wildeana.
Nada de cuentos con finales rosas. Impactante, crudo y a la vez real. Es tal vez, la lucha del personaje por descubrir la felicidad en el hedonismo, la corrupción de su alma hasta convertirlo en un ser lleno de vanidad y desprecio, lo que es el eje central de la novela, y ese debate mental perdido desde el principio lo que más atrapa.
Más allá del pacto con el diablo…esa añoranza que misteriosamente se vuelve real, lo cautivante es como una simple influencia corrompe su candor, el de la juventud, y tan sólo deja la cáscara, la cubierta. La belleza externa como cosa fundamental. Tanto, que hasta llega a jurar que cuando se percate de que envejece, se matará.
Y se permite el atrevimiento de ceder ante toda tentación posible por pura búsqueda de placer. Le satisface ver cómo el cuadro envejece por él. Todo lo que hacía esa obra de arte, era la tarea de mostrarle lo negro de su alma. Uno a uno, sus defectos manchaban la original lozanía del retrato que había intercambiado.
Hasta que por las noches la idea de morir, de que alguien descubra el cuadro, el propio peso de todas las atrocidades cometidas, incluso el asesinato se convierte en la fuente del insomnio. No por remordimiento, sino por el puro miedo animal de ser descubierto “con las manos en la masa”… y ser condenado a la horca por ello. Y así desencadena más males, la extorsión, el egoísmo…hasta que mata su reflejo, la fuente reveladora de las consecuencias de su “esplendor”…
Aquí el poema sobre Venecia. Espero les guste tanto como a mí.

Venecia
Sur una gamme chromatique,
Le sein de perles ruisselant,
La Vénus de l’Adriatique
Sort de l’eau son corps rose et blanc.
Les domes, sur l’azur des ondes
Suivant la phrase au pur contor,
S’ enflent comme des gorges rondes
Que soulève un soupir de amour.
L’ esquif aborde et me dépose,
Jetant son amarre au pilier,
Devant une façade rose,
Sur le marbre d’ un escalier.
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En una escala cromática
Su seno chorreante de perlas
La Venus del Adriático
Saca del agua su cuerpo rosa y blanco
Las cúpulas, sobre el azul de las ondas
Siguiendo la frase de límpida forma
Se hinchan como pechos redondos
Que eleva un suspiro de amor
El esquife atraca y me deja,
Echando la amarra al pilar,
Delante de una fachada rosa,
En el mármol de una escalera.
Pierre- François Lacenaire, “Estudios de manos”