
¿No sabes que los poemas cobran vida?
Y vuelven y regresan porque el alma los llama.
Un grito salvaje, desgarrado, agonizante,
desde dentro, con la sangre, con la vida, con la voz.
Te evoco desde los latidos y la locura,
desde las lágrimas y sus huellas
aunque no parezca.
¿Cuánto vale la tristeza de una noche?
La miseria de un sentimiento muerto
Una exclamación desde el pozo,
una luna espía dormida en el reflejo.
Unos labios de mujer que decirte pudieran
¡las palabras que quisieras oír!
La melancolía de una noche solitaria
y de a ratos una sonrisa perdida
porque sí y al azar…







